Acerca de Cristo Justifica

Cristo Justifica es una organización cristiana dedicada a la divulgación teológica, la evangelización y la apologética bíblica, con la misión de proclamar el Evangelio de Jesucristo, explicar con claridad las doctrinas fundamentales de la fe cristiana y responder con fidelidad a los desafíos culturales y espirituales de nuestro tiempo.

Inspirada en la verdad central de que solo Cristo justifica al hombre delante de Dios, esta obra busca acercar el mensaje de la cruz al gran público, haciendo accesible la enseñanza bíblica a personas de todo tipo de contexto: desde creyentes nuevos hasta buscadores sinceros, mediante contenido claro, profundo y espiritualmente edificante.

Visión y Anhelos

El propósito por el que oramos y trabajamos cada día es que el mensaje de la Cruz sea proclamado y difundido en España y en todo el mundo hispanohablante, transformando corazones, renovando mentes y alcanzando todos los ámbitos de la vida y la sociedad, mediante la enseñanza fiel de la Palabra, el testimonio cristiano y el amor fraternal entre los creyentes.

1. Cumplir con el mandamiento de La Gran Comisión

En Cristo Justifica creemos que uno de los mandamientos centrales del Señor Jesucristo es el de hacer discípulos en todas las naciones. Esta es la tarea que conocemos como la Gran Comisión, y constituye el corazón mismo de nuestra existencia como creyentes.

Después de su muerte y resurrección, el Señor se apareció a sus discípulos y les dijo:

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñadles a guardar todas las cosas que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Mateo 28:18–20

Todo cristiano ha sido llamado a proclamar las buenas nuevas de salvación y a dar testimonio del poder redentor de Cristo. Esta proclamación no la hacemos en nuestro propio nombre, sino en el nombre de Aquel que ha recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra, y que, como declara el apóstol Pablo:

“Despojó a los principados y a las potestades, y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

Colosenses 2:15

Este mandato se reafirma en las palabras de Jesús según el Evangelio de Marcos:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado.”

Marcos 16:15–16

Creemos firmemente que este es el deber de todo creyente: anunciar el Evangelio con fidelidad, sabiendo que es el medio por el cual Dios llama a los suyos a salvación.

En el Evangelio de Lucas, Jesús declara que el propósito de su sufrimiento fue precisamente que:

“…se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.”

Lucas 24:47

Por tanto, predicar y proclamar el Evangelio no es un deber frío ni una obligación institucional, sino un acto de amor fraternal, por medio del cual rogamos a Dios que los corazones se arrepientan, crean y se entreguen por completo al Señor Jesucristo.

2. Que el mensaje de la Cruz sea conocido y exaltado

En Cristo Justifica, creemos que el centro del mensaje cristiano es la Cruz de Cristo. Todo nuestro ministerio gira en torno a esta verdad transformadora: que Jesucristo, el Hijo de Dios, se encarnó, vivió sin pecado, murió en nuestro lugar, y resucitó para ofrecernos perdón, redención y vida eterna.

Así lo expresó el apóstol Pablo a los creyentes de Corinto:

“Cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no lo hice con excelencia de palabras o sabiduría humana. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna, sino a Jesucristo, y a este crucificado.”

1 Corintios 2:1–2

Pablo era un hombre profundamente instruido: fariseo, experto en la Ley, formado a los pies de Gamaliel, conocedor de la filosofía griega y hábil en la retórica. Sin embargo, cuando se presentó ante la iglesia, no quiso convencer con recursos humanos, sino con la verdad del Evangelio: Cristo crucificado.

Este mismo enfoque guía nuestra labor. Aunque dialogamos con la actualidad, con el arte y con las grandes obras del pensamiento humano, nuestro mensaje no cambia: Jesucristo es el centro, la cruz es el mensaje, y su resurrección es nuestra esperanza.

No exaltamos a ninguna persona, institución ni ideología. Exaltamos a Cristo. Y lo hacemos con la confianza de que el mensaje de la Cruz, aunque considerado locura por el mundo, es poder de Dios para salvación (1 Corintios 1:18).

3. Llevar el Evangelio a España e Hispanoamérica

La misión de Cristo Justifica nace con una profunda carga espiritual por España y por todo el mundo hispanohablante. Creemos que nuestro contexto necesita urgentemente la proclamación fiel del Evangelio de Jesucristo, con claridad doctrinal, compromiso misionero y un espíritu de amor fraternal.

En el caso particular de España, aunque el cristianismo evangélico ha experimentado un crecimiento notable en las últimas décadas, sigue siendo una minoría dentro del panorama religioso nacional. Según el Observatorio del Pluralismo Religioso, en octubre de 2022 había en España cerca de 4.570 lugares de culto evangélicos, lo que representa un 59,3% de los espacios religiosos no católicos del país.

Asimismo, la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) estima que hay entre 1,5 y 2 millones de cristianos evangélicos en el país. Una parte importante de este crecimiento se debe al testimonio vivo de inmigrantes latinoamericanos, africanos, rumanos, chinos o coreanos, muchos de los cuales ya han adquirido la nacionalidad española. Gracias a ellos, el porcentaje de protestantes pasó del 0,2% en 1998 al 2% en 2018.

No obstante, queda aún un extenso camino por recorrer. Más de 440 municipios españoles con más de 5.000 habitantes no cuentan con una iglesia evangélica estable, o solo disponen de un punto de testimonio étnico o a más de 5 km de distancia. Según el movimiento “Una Oración por España”, más de 10 millones de españoles viven en zonas sin acceso cercano a una comunidad evangélica.

Esta realidad nos mueve. Creemos que los grandes desafíos sociales y espirituales de España no podrán ser enfrentados sin un testimonio evangélico auténtico, fiel a las Escrituras y activo en todas las esferas sociales.

Jesús enseñó que sus discípulos están llamados a ser sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16). Ser sal implica preservar y dar sabor en medio de una sociedad en decadencia moral; ser luz, significa reflejar la verdad y la esperanza del Evangelio en medio de las tinieblas espirituales.

El apóstol Pablo expresó con claridad esta urgencia cuando escribió a los cristianos de Roma:

“Todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz!”

Romanos 10:13-15

Proclamar el Evangelio no es solo una misión exterior. Es una expresión de amor. Queremos que cada persona, cada pueblo y cada nación tenga la oportunidad de oír el mensaje de la cruz, creer en Cristo y ser transformado por Él.

4. Influir y transformar la sociedad española por medio del Evangelio

Creemos firmemente que muchas de las crisis y desafíos que enfrenta hoy la sociedad española están profundamente ligados a un creciente alejamiento de la Palabra de Dios y de los principios eternos que ella enseña.

En medio de tensiones sociales, fracturas generacionales, relativismo moral, soledad y desesperanza, el Evangelio sigue siendo la buena noticia capaz de renovar vidas y transformar culturas.

Como cristianos, no fuimos llamados a retirarnos del mundo, sino a ser testigos de la luz en medio de las tinieblas. La Escritura nos exhorta: “Buscad el bienestar de la ciudad […] y orad por ella al Señor, porque en su bienestar tendréis bienestar vosotros” (Jeremías 29:7). Creemos que esta transformación se produce cuando la Iglesia vive lo que predica, siendo sal y luz con fidelidad y compasión.

Por eso, desde Cristo Justifica deseamos servir a la sociedad española con fidelidad bíblica y amor práctico, proclamando el Evangelio con claridad y convicción, y trabajando para que sus frutos —justicia, reconciliación, integridad y compasión— se manifiesten en cada rincón de nuestra tierra.

No buscamos imponer creencias, sino presentar con mansedumbre y respeto la verdad que transforma, sabiendo que cuando el corazón es alcanzado por Cristo, la familia, el trabajo, la política, la educación y el arte también pueden ser tocados por su gracia.

5. Promover el diálogo entre cristianos de distintas tradiciones

A lo largo de la historia, los cristianos hemos estado divididos por interpretaciones, costumbres y tradiciones que, si bien tienen su peso, no deben eclipsar la verdad central que nos une: Jesucristo es el Señor, y por medio de Él hemos sido reconciliados con Dios.

En Cristo Justifica creemos que el amor fraternal no es una opción secundaria, sino una señal auténtica de nuestra fe. Jesús mismo oró por la unidad de sus discípulos (Juan 17:21), y el apóstol Pablo exhortó a la Iglesia a mantener “la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3).

Nuestro deseo es favorecer el diálogo entre hermanos y hermanas en la fe, sin diluir nuestras convicciones, pero reconociendo que aquellos que confiesan a Jesús como su Salvador forman parte del mismo Cuerpo. Promovemos el respeto mutuo, la colaboración y el aprendizaje entre diferentes denominaciones como formas de testimonio ante un mundo fragmentado.

Esto no significa negar las diferencias doctrinales, sino poner por encima de todo el mandamiento del amor:

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.”

Juan 13:35

6. Promover el diálogo con la cultura popular y las obras seculares

La fe cristiana no está destinada a vivir encerrada en sí misma, al margen del arte, la literatura, la música o los grandes relatos de la humanidad. Creemos que el Evangelio tiene algo que decir a cada generación, en su propio lenguaje, sensibilidad y contexto.

Por eso, en Cristo Justifica deseamos que la fe dialogue con la cultura, no desde la condena o el aislamiento, sino desde la convicción de que toda verdad, belleza y justicia apuntan finalmente a Dios. Leemos, analizamos y reflexionamos sobre las obras culturales —sean películas, libros, canciones o corrientes filosóficas— no para adoptar su mensaje sin filtro, sino para discernir sus anhelos, temores y preguntas profundas, y responder a ellas desde la esperanza del Evangelio.

El mundo no necesita solamente “arte cristiano”, sino cristianos que hagan arte, piensen, creen, hablen y vivan inmersos en la sociedad. Hombres y mujeres que, como Daniel en Babilonia o Pablo en Atenas, sepan moverse en ambientes seculares con sabiduría, integridad y visión celestial.

“Examinadlo todo; retened lo bueno.”

1 Tesalonicenses 5:21

Nuestro anhelo es formar creyentes con una fe sólida y con ojos abiertos al mundo que les rodea. Porque Cristo no nos llamó a escondernos, sino a ser sal de la tierra y luz del mundo —también en el ámbito cultural, artístico e intelectual.

Misión y Acciones

Nuestra misión, como instrumentos en las manos de Dios, es proclamar el Evangelio de Jesucristo, enseñar con claridad las doctrinas fundamentales de la fe cristiana, y responder a los desafíos espirituales e intelectuales de nuestro tiempo.

Lo hacemos mediante la producción de contenido teológico, evangelístico y apologético accesible, riguroso y pastoral, con el objetivo de:

Queremos que la verdad de Dios no solo sea predicada, sino también comprendida y vivida. Por eso nos esforzamos en comunicar con claridad doctrinas profundas, responder dudas legítimas, desmentir falsedades comunes sobre la fe, y conectar el mensaje del Evangelio con la vida real de las personas.

Nos guía la convicción de que donde la Palabra es entendida, la fe florece. Y nuestro deseo es que esa Palabra llegue a todos: jóvenes y adultos, creyentes y buscadores, estudiosos y recién llegados.

1. Democratización del Estudio Bíblico

Dado que nuestro objetivo es llevar el Evangelio a España —un país con escasa presencia evangélica y una tradición cristiana mayoritariamente nominal o cultural—, entendemos que no todos tienen formación teológica ni han crecido con un trasfondo bíblico sólido.

Por eso, uno de nuestros compromisos centrales es producir contenido comprensible y profundo, que pueda edificar tanto al buscador sincero como al creyente experimentado. Queremos que personas de todo tipo de contexto —jóvenes o adultos, nuevos en la fe o con años de camino, con o sin preparación académica— puedan acceder a la verdad de las Escrituras con claridad, reverencia y profundidad pastoral.

Un presbítero que sirve en España nos confesó con preocupación que muchos jóvenes llegaban a su iglesia sin haber recibido ninguna formación bíblica en sus hogares. Se convertían, sí, pero partían de cero. No sabían quién era Isaías, qué era el Pentateuco o por qué Cristo había muerto en la cruz.

Compartió con nosotros una observación que aún hoy resuena en nuestro corazón:

“Observamos que, en general, los jóvenes que poseen un mayor entendimiento bíblico provienen de familias:

  1. de clase media-alta;
  2. bien estructuradas, con padre y madre presentes;
  3. y/o con vínculos ministeriales.”

Y concluyó:

“Tenemos la responsabilidad de hacer que el conocimiento de la Palabra sea accesible a todos —especialmente a aquellos que han crecido sin una estructura familiar o sin padres creyentes capaces de transmitirla.”

A partir de esa reflexión nació un concepto que llevamos muy presente en Cristo Justifica: la democratización del estudio bíblico. Creemos firmemente que cada creyente, sin importar su origen social, familiar o educativo, debe tener acceso a una enseñanza bíblica fiel y comprensible.

Desde Cristo Justifica, queremos acompañarlos en ese camino, haciendo accesible la Palabra de Dios para todos, con materiales que instruyan con claridad, edifiquen con reverencia y lleven al lector al centro de nuestra fe: Jesucristo, el Hijo de Dios crucificado y resucitado.

2. Disponibilizar material teológico de calidad en español

A lo largo de la historia, la fidelidad a la Palabra de Dios ha impulsado a creyentes a traducirla y difundirla en lenguas comprensibles para su pueblo. Así lo hicieron los judíos de la diáspora al redactar la Septuaginta, san Jerónimo con su Vulgata latina, y Martín Lutero al llevar las Escrituras del latín al alemán. El principio es claro: el Evangelio debe hablar el idioma del pueblo.

Hoy en día, una gran parte de los recursos teológicos, apologéticos y evangelísticos de mayor profundidad están disponibles únicamente en inglés u otros idiomas. Aunque existen excelentes autores hispanohablantes, muchos provienen del ámbito católico romano —tradición dominante en España y América Latina—, lo cual ha limitado la producción y difusión de materiales desde una perspectiva evangélica histórica.

Cristo Justifica nace con el compromiso de puentear esa brecha lingüística y doctrinal. Queremos traducir, adaptar y contextualizar contenidos de alta calidad que hasta ahora no han estado disponibles en español. Creemos que todo creyente hispanohablante —ya sea nuevo en la fe o con años de camino— merece acceso a una formación bíblica sólida, profunda y edificante.

Más que reproducir traducciones literales, buscamos realizar un trabajo de discernimiento pastoral y fidelidad doctrinal que respete la riqueza del pensamiento teológico original, pero también lo acerque a la realidad cultural, espiritual y social de nuestras comunidades hispanas. El objetivo no es solo “traducir textos”, sino abrir puertas a un discipulado más profundo.

3. Exponer y Explicar las principales doctrinas de la fe cristiana

En su carta a Timoteo, el apóstol Pablo le dio un encargo central para todo ministro fiel:

“Entre tanto que llego, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.” 1 Timoteo 4:13

Y más adelante, reafirma esta responsabilidad con aún mayor urgencia:

“Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.” 2 Timoteo 4:2

Estas palabras no son solo instrucciones para pastores, sino un llamado a toda la Iglesia a preservar y transmitir la sana doctrina con fidelidad, claridad y perseverancia. En Cristo Justifica, creemos que una fe firme necesita estar bien fundamentada en el conocimiento profundo de la verdad revelada.

Queremos que las doctrinas centrales de la fe cristiana —como la justificación por la fe, la gracia de Dios, la soberanía divina, la Trinidad, la encarnación, la obra del Espíritu Santo o la esperanza futura— sean expuestas con rigor teológico, pero también con un lenguaje comprensible, pastoral y aplicable.

La verdad no debe ser simplificada, pero sí accesible. Jesús enseñó con autoridad y profundidad, pero usó parábolas, ejemplos cotidianos y palabras que tocaban el corazón del pueblo. Nuestra meta es seguir ese ejemplo: hacer que la teología alimente la vida cristiana, y que cada creyente, sin importar su nivel académico, pueda crecer en el conocimiento de la fe que profesa.

No aspiramos a un intelectualismo frío, ni a una divulgación superficial, sino a un espacio donde la Palabra de Dios sea comprendida con claridad, vivida con fidelidad, y anunciada con poder.

4. Dar respuesta a las grandes preguntas acerca de la fe cristiana

Vivimos en un tiempo marcado por la búsqueda, la duda y, muchas veces, el escepticismo. Tanto creyentes como no creyentes se enfrentan a grandes preguntas que claman por respuestas claras, honestas y fundadas en la verdad de Dios.

¿Por qué permite Dios el sufrimiento? ¿Es razonable creer en la resurrección? ¿Cómo puede un Dios bueno juzgar al mundo? ¿La Biblia es confiable? ¿Todas las religiones llevan a Dios?

Estas y muchas otras inquietudes no solo habitan en aulas universitarias o foros filosóficos, sino también en el corazón de personas comunes que desean entender en qué creen, por qué creen y si es razonable seguir creyendo.

En Cristo Justifica creemos que la fe cristiana no le teme a las preguntas sinceras, porque sabemos que Dios es verdad y luz, y quien busca honestamente, encuentra (Mateo 7:7). Por eso, queremos ofrecer respuestas bíblicas, teológicamente fundamentadas y culturalmente relevantes a las grandes cuestiones del alma humana.

Nuestro compromiso es responder con humildad, claridad y fidelidad a la Escritura, cultivando así una fe que no sea frágil ni ciega, sino robusta, razonada y profundamente arraigada en la esperanza del Evangelio.

5. Presentar diversas interpretaciones académicas acerca de temas teológicos complejos

En cuestiones teológicas importantes, a menudo existen varias interpretaciones posibles que han sido desarrolladas y defendidas por cristianos fieles a lo largo de los siglos. En Cristo Justifica queremos ayudar a nuestros lectores a comprender esas distintas posturas, evaluando con honestidad sus fundamentos bíblicos, implicaciones doctrinales y relevancia práctica.

No buscamos imponer una única visión, sino promover el pensamiento bíblico riguroso, el respeto por el estudio serio de la Palabra y la humildad teológica que reconoce que no todo ha sido revelado con la misma claridad.

Por eso, publicaremos artículos que expongan, comparen y analicen diferentes enfoques sobre problemas teológicos relevantes —como el milenio, la relación entre soberanía divina y responsabilidad humana, los dones del Espíritu, el bautismo, entre otros— siempre con un espíritu pastoral, educativo y edificante.

6. Aclarar y rebatir los bulos difundidos acerca del cristianismo

En cada época, la fe cristiana ha sido objeto de malentendidos, deformaciones y acusaciones injustas. Hoy, en el contexto digital y secularizado en el que vivimos, abundan los bulos, prejuicios y ataques ideológicos que presentan una caricatura del Evangelio, desinforman a las personas y siembran desconfianza hacia la fe.

Se afirma que el cristianismo es opresor, anticientífico, irracional o incluso dañino para la sociedad. Se difunden lecturas erróneas de las Escrituras, mitos históricos, medias verdades o falacias que han echado raíces en el imaginario colectivo. A veces, estas confusiones nacen de la ignorancia; otras, del rechazo deliberado a la verdad.

En Cristo Justifica, creemos que es parte de nuestra vocación desmontar estos errores con paciencia, amor y firmeza, tal como Pedro exhortó:

“Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”

1 Pedro 3:15

Nuestro propósito es aclarar, corregir y restaurar la imagen verdadera del cristianismo, a la luz de las Escrituras y de la historia de la Iglesia. Esto no significa entrar en debates estériles o confrontaciones ideológicas sin fruto, sino dar testimonio con verdad y gracia, ayudando a quienes realmente desean comprender qué creemos y por qué lo creemos.

7. Recordar la vida de hombres y mujeres fieles a Cristo

La historia de la Iglesia está llena de testigos fieles que, a lo largo de los siglos, amaron a Cristo con todo su corazón y entregaron su vida al servicio del Evangelio. Desde los mártires de los primeros siglos hasta los reformadores, misioneros, teólogos y creyentes anónimos de épocas recientes, sus vidas son testimonios vivos del poder de Dios y de la fidelidad de su promesa.

En Cristo Justifica creemos que conocer la historia de los siervos de Dios fortalece la fe, despierta la gratitud y renueva el compromiso. A través de relatos breves, biografías y meditaciones históricas, queremos dar a conocer el legado de aquellos que nos precedieron, no para glorificar al ser humano, sino para glorificar al Dios que obró en ellos.

Estos ejemplos nos enseñan que el Evangelio ha sido anunciado en todas las generaciones, a menudo en medio de sufrimiento, oposición y sacrificio. Pero también nos muestran que la gracia de Dios sigue obrando hoy con el mismo poder.

Como escribió el autor de Hebreos:

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.”

Hebreos 13:7

Queremos, pues, honrar la memoria de los que fueron fieles y, al mismo tiempo, alentar a los creyentes de hoy a seguir sus pasos, con la mirada puesta en Cristo, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2).

8. Compartir noticias relevantes acerca del mundo cristiano

La Iglesia de Cristo es una sola, extendida por todas las naciones, lenguas y culturas. En Cristo Justifica, creemos que es esencial mantener viva la conciencia de pertenencia al Cuerpo de Cristo en todo el mundo, y por ello deseamos informar sobre acontecimientos de relevancia para la Iglesia Universal.

Daremos visibilidad a hechos que muestran cómo Dios sigue obrando con poder en nuestros días: conversiones, avivamientos, testimonios impactantes, movimientos misioneros, así como también situaciones de persecución, sufrimiento y prueba que nuestros hermanos enfrentan en distintos contextos geográficos y culturales.

Nuestro objetivo es que estas noticias fortalezcan la fe, despierten la intercesión, fomenten la solidaridad y edifiquen el corazón de quienes leen, recordando que no estamos solos, y que la obra del Señor sigue avanzando, aún en medio de la oposición.

“Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.”

1 Corintios 12:26

9. Dialogar con la cultura a través de reseñas y análisis críticos

En Cristo Justifica creemos que la fe cristiana no debe vivir aislada de las expresiones culturales de nuestro tiempo, sino que está llamada a discernirlas, interpretarlas y responder con sabiduría y verdad. Vivimos en una sociedad saturada de mensajes, símbolos e historias que moldean la forma en que las personas piensan, sienten y viven. Como cristianos, debemos aprender a escuchar, analizar y dialogar con ese mundo desde una perspectiva bíblica y redentora.

Por eso, una de nuestras líneas de acción será realizar reseñas y análisis teológicos de libros, películas, obras artísticas y fenómenos culturales contemporáneos o históricos, identificando sus ideas centrales, valores, tensiones, errores o aciertos, y explorando qué sinergias o contrastes ofrecen con la cosmovisión cristiana.

No buscamos condenar la cultura, ni abrazarla acríticamente, sino acercarnos a ella con discernimiento espiritual (1 Corintios 2:15), sabiendo que en toda obra humana pueden encontrarse ecos de verdad, belleza y justicia que apuntan —a veces de forma inconsciente— al Dios creador.

Como dice el apóstol Pablo:

“Examinadlo todo; retened lo bueno.”

1 Tesalonicenses 5:21

Estas reseñas y análisis serán una herramienta útil para que los creyentes aprendan a pensar bíblicamente en medio de una cultura plural, y para que los no creyentes puedan ver cómo la fe cristiana dialoga con los grandes temas del alma humana: el bien, el mal, la esperanza, el sufrimiento, el amor, la muerte, el sentido de la vida.

William Smith

Writer & Journalist